Tener problemas de aura puede ser un engorro o un regalo del cielo. Todo depende de si te topas con la maldición de una pitonisa resentida o si, por el contrario, te encuentras con la visita inesperada de un espíritu moreno de ojos verdes y una sonrisa irresistible.
Si tienes la suerte de vivirlo todo, agárrate fuerte, porque tu vida va a girar tan deprisa que es posible que quieras apearte de ella aunque sólo sea un segundo.